Atención clínica
Psicodrama grupal
Un coordinador y un grupo que se reúne periódicamente. Lo que produce cada participante circula y resuena en los demás.
El psicodrama grupal es una forma de terapia grupal: un coordinador trabaja con un grupo de hasta doce personas que se reúnen cada semana o cada quince días, durante dos horas. Lo que lo distingue de otros grupos terapéuticos es que además de hablar se ponen en escena las situaciones que se repiten, y esa escena se lee después con escucha psicoanalítica.
De qué se trata
Esto es terapia grupal
Si estabas buscando terapia grupal o un grupo terapéutico, esto es eso: un grupo reducido de personas que se reúne periódicamente con un coordinador para trabajar sobre lo que a cada una le pasa. No es una clase, ni una charla de a turnos, ni un grupo de autoayuda.
Lo que cambia de un grupo terapéutico a otro es cómo se coordina. Acá se trabaja con psicodrama: además de hablar, las situaciones que se repiten se ponen en escena, con las personas del grupo. Y esa escena se lee después con escucha psicoanalítica, que es lo que la distingue de una dinámica grupal.
No hace falta saber qué es el psicodrama para empezar. Lo que sigue explica cómo funciona.
Cómo trabaja
Qué agrega el grupo
El grupo no es un escenario donde cada uno hace su turno. Es un espacio donde lo que una persona pone en escena convoca escenas en los demás, y esa cadena —la multiplicación dramática— es en sí misma producción clínica.
Un participante puede tomar un rol en la escena de otro y descubrir, desde ese lugar, algo propio que no había podido formular. Eso no es un efecto colateral del dispositivo: es su razón de ser.
La multiplicación dramática
Es el aporte más específico de la tradición argentina, formulado por Eduardo Pavlovsky y Hernán Kesselman. Frente a una escena, en lugar de interpretarla, el grupo produce otras escenas que resuenan con ella. La lectura llega después, y llega distinta.
Encuadre
- Modalidad
- Presencial
- Frecuencia
- Semanal o quincenal
- Duración
- 120 minutos
- Cupo
- Hasta 12 personas
- Admisión
- Entrevista previa
La frecuencia depende de cada grupo: algunos se reúnen todas las semanas y otros cada quince días. Se informa antes de empezar, en la entrevista.
Los días, los horarios y los honorarios lo conversamos directamente: cada grupo y cada propuesta tienen su encuadre, y preferimos decírtelo en concreto antes que publicar un número que después no se ajuste a tu caso.
Cómo trabajamos
Los tres momentos de un encuentro
Se juega. El encuentro no empieza hablando de lo que cada uno trajo: empieza con el caldeamiento. La bienvenida al espacio, el cuerpo que se pone en movimiento, algo que se evoca sin haberlo ido a buscar. No es una entrada en calor previa al trabajo — es parte del trabajo: prepara las condiciones para que una escena pueda aparecer, y muchas veces la escena aparece justamente ahí.
Se dramatiza. Una escena se arma en el espacio, con las personas del grupo. Y no se queda en quien la trajo: convoca escenas en los demás, que la multiplican y la devuelven distinta. Esa multiplicación dramática es el aporte más específico de la tradición argentina y es lo que ningún dispositivo individual puede producir.
Se comparte. Se vuelve a la palabra. Cada uno dice qué le tocó y desde dónde: no se interpreta lo que le pasa al otro, se pone en palabras lo propio que la escena movió. Ahí se elabora lo sucedido y se asocia, con una escucha psicoanalítica. Es el momento en que los relatos se entrelazan — y de ahí viene el nombre de este espacio.
Sin esa tercera vuelta, la dramatización se quedaría en descarga. Por eso la coordinación no dirige la escena hacia una resolución ni la interpreta mientras ocurre: sostiene las condiciones para que algo pueda aparecer, y después lee con el grupo lo que apareció.
Lo que se busca es repensar en red los relatos que se nos repiten: esos que venimos contando siempre igual sobre nosotros mismos y que, contados así, nos dejan siempre en el mismo lugar. Cuando ese relato pasa por el cuerpo de otros y vuelve distinto, deja lugar a algo del propio deseo que estaba tapado por la repetición.
Dudas frecuentes
Lo que suele frenar antes de escribir
¿Cuántas personas hay en un grupo terapéutico?
Hasta doce personas. Es un tope pensado para que haya lugar para el trabajo de cada uno en cada encuentro: en un grupo más numeroso, alguien se queda sin espacio.
¿Cuánto dura cada encuentro y cada cuánto se reúne el grupo?
Cada encuentro dura dos horas. La frecuencia depende del grupo: algunos se reúnen todas las semanas y otros cada quince días. Se informa antes de empezar, en la entrevista de admisión.
¿Tengo que hablar delante de los demás?
No hay obligación de hablar en cada encuentro. Se puede participar desde el lugar de quien escucha, desde un rol en la escena de otro, o desde la palabra cuando aparezca. La participación se sostiene, no se exige.
¿Hay que actuar o saber dramatizar?
No hace falta ninguna experiencia teatral. La dramatización es una invitación, nunca una obligación: quien prefiere no dramatizar trabaja igual, por la vía de la palabra, y no queda afuera del dispositivo.
¿Qué pasa con la confidencialidad en un grupo?
El encuadre incluye un compromiso explícito de confidencialidad entre todos los participantes: lo que pasa en el grupo no sale del grupo. Es una condición para entrar, no una recomendación.
¿La terapia grupal reemplaza a un espacio individual?
Son dispositivos distintos y no compiten. El grupo produce algo que un espacio individual no puede —la resonancia entre varios— y a la vez hay procesos que piden un espacio a solas. Muchas personas sostienen los dos a la vez, y eso no es un problema.
¿Y si conozco a alguien del grupo?
Se conversa en la entrevista de admisión. Cuando hay un vínculo previo entre dos personas, en general se las deriva a grupos distintos: la relación de afuera cambia lo que cada uno puede decir adentro.
Sumarte a un grupo empieza con una entrevista
El coordinador evaluará con vos si el dispositivo grupal es el adecuado en este momento de tu proceso.