Psicodrama
Las técnicas del psicodrama: doble, espejo, inversión de roles y más
Qué son y para qué se usan las técnicas del psicodrama: inversión de roles, doble, espejo, soliloquio, yo auxiliar y multiplicación dramática. Con ejemplos y sus límites.
Las técnicas básicas del psicodrama son la inversión de roles (ocupar el lugar del otro), el doble (alguien dice lo que el protagonista calla), el espejo (mirar la propia escena desde afuera) y el soliloquio (decir en voz alta lo que se piensa). Se apoyan en el yo auxiliar y, en la tradición argentina, en la multiplicación dramática. Son recursos al servicio de la escena, no un fin en sí.
Cuando se habla de psicodrama se suele pensar primero en sus técnicas: la inversión de roles, el doble, el espejo. Son conocidas, se enseñan en cursos y aparecen también en otros contextos, de la educación a las organizaciones. Pero una técnica sola no hace un psicodrama. Lo que les da sentido es la escena en la que se usan y lo que se hace después con lo que aparece.
Las presentamos una por una, con su origen y su uso.
Los elementos de la escena
Jacob Levy Moreno, creador del psicodrama, describió cinco elementos que hacen posible una escena: el escenario, el protagonista, el director (en la tradición argentina hablamos de coordinador), los yo auxiliares y el público, que en un grupo terapéutico es el propio grupo. Las técnicas son formas de mover esos elementos. Contamos su historia en Moreno y los orígenes del psicodrama.
Yo auxiliar
Es quien toma un rol en la escena del protagonista: la madre, el jefe, la pareja, un aspecto de uno mismo. No necesita actuar bien. Presta su cuerpo y su voz para que la escena pueda existir en el espacio. Muchas veces, desde ese rol, el yo auxiliar encuentra algo propio. Más en el glosario: yo auxiliar.
Inversión de roles
El protagonista deja su lugar y ocupa el de otra persona de la escena, mientras alguien del grupo ocupa el suyo. Desde ahí escucha lo que él mismo dijo y responde como respondería el otro.
Sirve para salir de la propia posición: entender algo de lo que el otro vive, o descubrir que lo que uno le atribuye al otro dice más de uno mismo. Es probablemente la técnica más característica del psicodrama. Más en el glosario: inversión de roles.
Doble
Un integrante del grupo se ubica al lado o detrás del protagonista y dice en voz alta, en primera persona, lo que tal vez está sintiendo y no dice. El protagonista es libre de tomarlo, corregirlo o rechazarlo.
El doble no adivina: propone. Y a veces esa propuesta destraba algo que no encontraba palabras. Más en el glosario: doble.
Espejo
El protagonista sale de la escena y la mira desde afuera, mientras alguien del grupo ocupa su lugar y repite lo que él hacía. Verse desde afuera, en el cuerpo de otro, permite registrar lo que desde adentro no se ve: un tono, una postura, una forma de ceder. Más en el glosario: espejo.
Soliloquio
En medio de la escena, el protagonista se detiene y dice en voz alta lo que está pensando y no le dice al otro. Es una manera de hacer audible lo que en la vida queda como pensamiento: lo que se calla en una discusión, lo que se piensa mientras se dice que sí.
Multiplicación dramática
Es un aporte del psicodrama argentino. Después de la escena del protagonista, otros integrantes proponen sus propias versiones, a partir de lo que les resonó. Cada versión no corrige ni mejora la anterior: abre otro sentido. La escena deja de ser de una sola persona y se vuelve material del grupo. La desarrollaron Eduardo Pavlovsky y Hernán Kesselman; la contamos en Pavlovsky y la multiplicación dramática.
Las técnicas no son el psicodrama
Un riesgo frecuente es pensar que alcanza con conocer las técnicas para hacer psicodrama. No es así. Una inversión de roles mal sostenida puede exponer a alguien más de lo que puede elaborar; un doble que interpreta en lugar de proponer puede imponer un sentido ajeno. Por eso las técnicas se aprenden en una formación que incluye la experiencia de estar adentro del dispositivo y la supervisión de la práctica.
Y en el psicodrama terapéutico, las técnicas están al servicio de algo más: lo que la escena produce se elabora después con una escucha analítica. Sin ese segundo tiempo, la técnica queda en efecto. Lo desarrollamos en qué es el psicodrama terapéutico.
Bibliografía
- Moreno, J. L. (1946). Psychodrama. First Volume. Nueva York: Beacon House.
- Kesselman, H. y Pavlovsky, E. (1989). La multiplicación dramática. Buenos Aires: Ediciones Búsqueda.