Entrama

Psicodrama

Cuerpo, escena y escucha analítica

Cómo se articulan el cuerpo que dramatiza, la escena que produce y la escucha que elabora en el dispositivo psicoanalítico.

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El cuerpo está presente en el psicodrama psicoanalítico de un modo que no siempre encuentra en la entrevista verbal clásica. No se trata del cuerpo como objeto médico ni como síntoma a descifrar, sino del cuerpo que dramatiza, que se ubica en una escena, que sostiene una posición y que produce.

El cuerpo está presente en el psicodrama psicoanalítico de un modo que no siempre encuentra en la entrevista verbal clásica. No se trata del cuerpo como objeto médico ni como síntoma a descifrar, sino del cuerpo que dramatiza, que se ubica en una escena, que sostiene una posición y que produce.

La escena, a su vez, no es decorado: es el dispositivo que permite que el cuerpo diga algo que la palabra aún no formula. Y la escucha analítica es lo que permite leer lo que allí se produce, sin reducirlo a mera expresión ni a mera actuación.

El cuerpo que dramatiza

En la dramatización, el cuerpo se ubica. Se para, se sienta, se acerca, se aleja, toma un lugar. Esas posiciones no son neutras: dicen algo sobre el vínculo, sobre la posición subjetiva, sobre lo que el cuerpo sabe antes de que la palabra lo nombre.

El coordinador no interpreta el cuerpo como un signo aislado. Lo lee en la escena, en relación con lo que se dramatiza, con lo que se dice y con lo que se omite. El cuerpo produce sentido, pero ese sentido se elabora en la palabra.

La escena como producción

La escena no es ilustración de algo ya pensado. Es producción. Cuando alguien dramatiza un vínculo, una situación, un fragmento de su experiencia, lo que aparece no es la reproducción de algo conocido sino una nueva versión, que puede sorprender a quien la produce.

Esa sorpresa —ese “no sabía que esto iba a aparecer así”— es clínicamente significativa. Indica que la escena abrió algo que la conciencia no había formulado. La escucha analítica trabaja con esa apertura.

La escucha que elabora

Después de la escena, la escucha. El coordinador propone un espacio de asociación, de silencio, de palabra. Lo que el cuerpo produjo en la escena se vuelve material de trabajo simbólico.

Esta secuencia —cuerpo que dramatiza, escena que produce, escucha que elabora— es el núcleo del dispositivo. Ninguno de los tres elementos funciona sin los otros. El cuerpo solo no elabora; la escena sola no se lee; la escucha sin escena pierde una vía de acceso a lo que la palabra no alcanza.

Qué esperar y qué no

La referencia al cuerpo en el dispositivo no implica una concepción médica del síntoma corporal ni un abordaje de patologías específicas. El cuerpo se considera en su dimensión de producción simbólica dentro de la escena.

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Bibliografía

  • Kesselman, H. y Pavlovsky, E. (1989). La multiplicación dramática . Buenos Aires: Ediciones Búsqueda.

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