La letra de Moreno

Por: Carolina Pavlovsky
Publicado en Lo Grupal 9, Ed. Búsqueda 1998.

“Como las obras de arte, las construcciones teóricas no emergen de un solo golpe; son tan frecuentemente retomadas y modificadas que se pierde de vista su efervescencia creadora original y sus primeros esbozos, ya indiscernibles…

Si la construcción teórica posee una estructura rígida,resulta superfluo emprender un viaje retrospectivo a la “recherche du temps perdu” y encontrarse alprimer -choque-, a la primera “intuición victoriosa” que dio nacimiento a la teoría.

Pero cuando se sospecha que una construcción teórica presenta defectos desde el instante mismo en que fueron elaborados sus principios… es útil buscar en qué fuentes la teoríaha bebido su propia savia…” (J. Moreno: Fundamentos para la sociometría).

Con esta introducción, intentaremos aquí recuperar, re-oxigenar el sentido de las principales ideas del genio discutido, pero no por eso mejor leído de J. L. Moreno.

Interrogar sus formulaciones, atravesar su obra como texto inacabado, imperfecto; elucidar sus condiciones de producción, sus posibles relaciones con otros campos discursivos, con otras prácticasy saberes, despejar sus áreas de invisibilidad, sus impensables, y los de su época.

Su teoría ha estado siempre teñida de “negatividad; abordaremos entonces, sus puntos de quiebre, sus tangentes, sus paradojas, sus agujeros negros. Pensamiento lúcido, visionario, controvertido, pero sobre todo altamente articulado, por lo cual nose puede encarar un aspecto sin tener en cuenta sus vinculaciones con otras configuraciones conceptuales. Sin pretender agotar la riqueza de su obra escrita, recorreremos sus diversas facetas y especificidades, a la manera de un caleidoscopio que va mostrando la multiplicidad de sus caras.

El sociómetra

Las elucidaciones morenianas relanzan la investigación allí donde el psicoanálisis se detiene: la dimensión social de la subjetividad. Moreno se ubica, con la sociometría, entro la sociología, o más exactamente la microsociología vigente, y el socialismocientífico del pensamiento europeo.

Con la investigación sociométrica, Moreno aborda las problemáticas más contundentes con que en la actualidad tratarnos en el terreno de lo grupal. Interrogantes no resueltos, en plena formulación.

“Apenas hemos comenzado a cruzar las aguas inexplorbles del océano social”, nos dice.

El aporte más importante de la sociometría consiste en recuperar la singularidad del acontecimiento colectivo en el diseño de una “cartografía” de la intersubjetividad.

Es decir, hay unaespecificidad estructural para cada agrupamiento. Cada grupo supone un encuentro único, produce sus propias formas de devenir, sus propios modos de cohesión y profundidad (sic).

Las redes sociométricas muestran un trazado de “mapas” que intentan captar ciertas legalidades y estructuras mínimas de los grupos e instituciones.

La función de una métrica trata de dar cuenta de la producción grupal a partir de establecer en el aquí y ahora, sus líneas de encuentro, de ruptura, de conexión, de fuga; sus modos de habitar territorios, de codificar y significar, de estratificar.

Pero estos verdaderos mapas de la producción deseanteintersubjetiva también revelan sus puntosde fuga, sus procesos de desterritorialización y descentramiento; sus agenciamientos posibles, y también los no posibles.

Lo inconciente colectivo en tanto producción sintomática, aparece aquí como “negatividad”, como interferencia, como corrimiento hacia la transversalidad.

Lo grupal en última instancia, como formaciones sociales en constante devenir. Como cortocircuito de la tensión entre lo instituido y lo instituyente.

Advierte, asimismo, desde su perspectiva de investigador social, acerca de los efectos de mortificación de lo que denominaba la “cultura standarizada”.

La potencialidad creativa del hombre entra en peligro cuando la máquina social congela, momifica, en “conservas” (sic) culturales, es decir, en un producto cristalizado, todo el proceso de gestación, el ‘status nascendi” de la obra humana.

La ‘robotización’ tecnológica, la autonomización acelerada de los signos promovida desde las tecnologías contemporáneas, la difusión e instrumentación de lasde las técnicascomo sistemas de reproducción programada, del controlsocial, de captura de lo imprevisible, conjuración de lo caótico en un régimen determinado, automatización de un orden determinado, todo esto deja en lo invisible el factor espontaneidad, el “status nascendi” de la producción humana.

Who shall survive es una apuesta ala supervivencia de la creatividad propiamente humana.

Es interesante ir al texto para encontrarse con observaciones y conclusiones que vendría bien no tomar por obvias: nos dice al respecto que la estructura psicológica subyacente (sic) de un grupo difiere profundamente de sus manifestaciones sociales; que grupos que ejercen funciones diferentes tienden hacia estructuras distintas; que estos agrupamientos espontáneos y las funciones que los individuos ejercen o desean ejercer poseen una influencia decisiva sobre las conductas individuales y colectivas; que la existencia simultánea de agrupamientos espontáneos y d grupos oficiales impuestos desde el poder, constituyen una fuente de conflictos latentes. ” … la organización de un grupo sólo puede ser completamente estudiada si se toman en consideración los grupos y los individuos que están en relación con dicho grupo, y… las relaciones de los individuos y de los grupos están tan entrelazadas que la colectividad a la que pertenecen termina por imponerse como terna de la investigación sociométrica” (Fundamentos para la sociometría).

Es decir, “más allá del átomo social, existen telestructuras invisibles que influyen en la posición del individuo.”

Lúcida aproximación a una definición de lo inconciente.

Aquí aparece lo institucional en su dimensión “transversal” (Guattari), como dialéctica instituido-instituyente (Lourau), como lógica propia de lo inconciente (Lapassade).

Estas estructuras son para Moreno regímenes de configuración y funcionamiento de la subjetividad.

Moreno capta y rescata formidablemente la fuerza instituyente de lo social: “Una revolución social toma a la humanidad total corno sujeto de la experiencia. Si fuera posible participar activamente en ella, y al mismo tiempo observarla desde afuera, sería un buen punto de partida para un estudio de lasrevoluciones in status nascendi”.

He aquí alrevolucionario. La revolución es estrategia de creación en un plan de transformación.

En Moreno, toda revolución, toda subversión humana se hace contra el instinto de muerte y su impulsión repetitiva.

El hombre revolucionario es el que se convierte en artífice de su creación y su destino.

Finalmente, lo que se pone de manifiesto en sus afirmaciones es la importancia clave dela relación que hayentre estado de creatividad y transformación social.

“Cuando estalla una revolución, la humanidad entra enuna fase de intensa creatividad… Las ideas que hasta entonces dormitaban se despiertan y surgen bajo formas nuevas, aparecen constelaciones exitantes y fecundas. Ocurre entonces algo análogo a lo que se puede observar en el enfermo mental que de pronto hace un episodio agudo, o también con lo que ocurre en las fases iniciales de una nueva religión, un desbordamiento de ideas y de acciones sublimes.

El grupalista

Las experiencias morenianas en el comienzo de sus descubrimientos, tienen una matriz común: se gestaban en condiciones de grupalidad: sus primeras intuiciones, sus primeras intervenciones se producen en grupos humanos in situ: pandillas, comunidades, agrupamientos, instituciones.

Los grupos con los que Moreno se inicia, porotro lado, son colectivos que se forman en los márgenes del discurso social: niños, prostitutas, refugiados; bordes de la sociedad de su época, masas de alta incidencia a lo instituyente, proclives a la resistencia ante los cánones instituidos de lo social: grupos aislados, rechazados o rechazantes (sic), denegados de los saberes de su histórico-social.

Dice Moreno: “La psicoterapia de grupo procede de tres fuentes: es una ramade la Medicina, y no es mera casualidad que fueran médicos los primeros precursores de la psicoterapia de grupo.

Su segunda fuente es la sociología, y la tercerfuente es la religión. Religión deriva de re-ligare: volver a ligar”.

Al reconocer estas tras fuentes, Moreno señala relación constitutiva y estructural que hay entre ellas como, prácticas y discursos inscriptos en determinado socio-histórico.

La psicoterapia, de hecho, como tal, se inicia tornando a estas fuentes como modelos de vinculación o intervención.

Lo que deja en la invisibilidad el misticismo cosmológico y universalista de Moreno, es que éste tenía absoluta conciencia de la incidencia de la terapéutica como responsabilidad social.

Uno de los aportes más radicales de Moreno en este plano, es la valorización de la pluridimensionalidad de lo grupal como función de agente terapéutico: “… un grupo se fragmenta en sus pequeños terapeutas individuales… que se convierten en mediadores terapéuticos”.

El público, el psicodrama, no es meramente un lugar en el dispositivo.

El otro, co-actor, yo-auxiliar, es un elemento básico la concepción morenianadealteridad.

Es a partir de la relación del sujeto humano al primer Otro, la madre, la cual “presta” su condición de sujeto deseante, de ‘carretel”, de objeto transicional, para que el infante vaya constituyéndose en el juego de roles, que se va perfilando la función de “auxiliar”.

Encuanto a la función del director psicodramático, Moreno pone de relieve una serie de formulaciones de una fecundidad sorprendente. La función del director, en Moreno, es triple: director de escena, terapeuta y analista.

El psicodrama, como dispositivo se apoya en una disposición regulada del espacio, del tiempo y de los lugares.

En este “plan” distributivo, el director cumple básicamente una función inductiva, dentro de una estrategia operacional global que conlleva el montaje dramático ya la posterior participación del público.

Es decir, se trata de dirigir el proceso psicodramático.

Y esta dirección es básicamente estratégica.

Basta leer los protocolos de sus casos para ver allí un hábil despliegue de una serie de emplazamientos e intervenciones de eficaciainductiva, para condicionar al público yal protagonista que saldría de allí al estado psicofísico que se consideraba óptimo para la producción psicodramática.

“El terapeuta psicodramático… tiene que luchar para promover la productividad del paciente.

De aquí que la transferencia empiece a veces por parte de él y sea poderosa, como la de un hombre que ama a una mujer ytoma la iniciativa … Es un encuentro auténtico, una luchade espíritus”.

Presencia deseante del director analista, oferta que genera la posibilidad de espontaneidad y asociación.

Lejos de evitar los efectos de inducción de su carisma, Moreno convierte suestilo en método: todo es parte del warming: cada uno de sus gestos, palabras, pausas, movimientos, devienen instrumentos de dirección.

“El terapeuta, una vez que se ha esforzado en que el grupo y elprotagonista den principio a la asociación, se retira de la escena, se convierte en observador pasivo, yno toma parte en la representación.

Ha terminado la primera fase ycomienza la segunda del drama… En realidad al retirarse el terapeuta no hace si no preparar estratégicamente el gran combate… entran en escena mediante la interpretación de papeles de los yo auxiliares, otras personas que le son más próximas…

Cuanto más hacen aquellos su aparición, tanto más lo olvida (al terapeuta); y el terapeuta quiere que se le olvide, al menos en esta fase del psicodrama.

La dinámica de este olvido es fácil de explicar.

No sólo se debe a que el terapeuta jefe abandona la escena; es que entran en juego los terapeutas auxiliares, respecto de los cuales el paciente despliega relaciones mucho más importantes para él: ellos encarnan figuras y símbolos de su propio mundo”.

Vemos cómo para Moreno, las transferencias laterales a los yo-auxiliares son tanto o más importantes que la centralizada al lugar del analista.

Finalmente la importancia del público: “La fase siguiente del psicodrama se convierte en desempeño dramático cuando el drama del auditorio toma el lugar de la producción del sujeto. El director desaparece en la escena al finde la primera fase: desaparece también la producción misma, y conella, los egos auxiliares…

El sujeto está ahora dividido entre sentimientos diversos; por un lado está triste porque todo ha terminado ya, y, por el otro, cree que se lo ha engañado y que estuvo loco al hacer un sacrificio cuya utilidad no puede percibir por completo.

Y es entonces,… cuando el sujeto advierte la presencia del auditorio… El complejo proceso de tele-empatía… se desplaza del escenario al auditorio… Cuando en el público, hay extraños que se levantan y exponen sus sentimientos nacidos de la producción psicodramática, el sujeto experimenta una nueva impresión de catarsis, una catarsis de grupo…” (Fundamentos para la sociometría).

Sin adentrarnos por ahora en las implicancias del concepto de catarsis, lo que se señala aquí es el despliegue de la alteridad en condiciones colectivas. La función de agente terapéutico no coincide con un lugar inamovible de supuesto saber o poder.

Una dirección coherente con una ética del deseo, apuntaría a que este lugarcircule: “un paciente es agente terapéutico de otro, un grupo es agente terapéutico de otro: en esto consiste el principio de interacción terapéutica”.

Y aquí entra su concepto de tele y su relación con el de transferencia freudiana:

La noción de tele ha sido siempre controvertida. Es uno de los agenciamientos morenianos más complejos y plantea una problemática que ha quedado abierta y que el concepto de transferencia no terminado resolver.

Tele como mínimo nivel de afectación entre individuaciones y multiplicidades.

No interesa su calidad, si bien Moreno la reduce a dos modos: de atracción y rechazo.El teleinvolucra aspectos sensoriomotrices, teleperceptivos, deseantes, ideológicos, químicos.

El tele, en tanto encuentro, sólo se puede producir como acontecimiento. Circula como flujos en sentidos múltiples (sic).

Antes que la transferencia, hay encuentro. Antes que la palabra, existe la acción. La transferencia se desarrolla sobre un aparato estructural previo, de poder.

No hay transferencia “neutra”. La transferencia, anterior incluso a cualquier análisis, es institucional. Es aparato de Estado. Requiere de los mismos como sostenes de legitimidad de la misma.

Con la definición de tele, Moreno intenta apresar una dimensiónradical e inexplorada de la subjetividad humana.

No le interesa la determinación de las elecciones, de las redes identificatorias, de los impasses de la especularización; no le interesa su estructura vertical, sino su despliegue horizontal, “socio-métrico”.

Corrientes de afectos, de pasiones y acciones que se apoyan siempre en lareciprocidad.

Esta idea, aparentemente inocua, lo que pone en juego es que no hay “objeto pantalla': hay siempre sujetos actores, actuantes. Hasta la noción de identidad entra en crisis cuando se desdibujan los límites entre sujeto(s) y objeto(s).

La transferencia freudiana no alcanza para comprender la multiplicidad de afectaciones ensituación grupal.

Puntúa una alteridad reducida a un Otro como Unico Interlocutor, único posible garante del diálogo terapéutico.

Transferencia predeterminada, obligada, verticalizada.

La multiplicidad de líneas de flujos hacen estallar la rigidez de las estructuras.

Hay que multiplicar los códigos, no contabilizar los elementos que lo componen.

No hay que capturar, entender las matemáticas, hay que enloquecerlas, hacerlas desbordar de los códigos.

Cuando Moreno distingue el sesgo “patológico” de la transferencia, no se remite sinoa lo mismo: la transferencia, es, de por sí, la actualización de un vínculo neurótico.

El tele no se reduce a esto. La transferencia es repetición neurótico, puesta en acto, de un segmento de verdad inconciente no reconocido, es sintomático. El tele es una dimensión productiva, no necesariamente repetitiva.

En cuanto a la noción de rol, que toma de George Mead, conviene remitirse a la letra del texto: “El rol aparece antes que surja el yo. No son los roles quienes emergen del yo, sino el yo quien puede emerger de los roles.

La emergencia del rol y la génesis del lenguaje son una y la misma cosa”. No son imágenes de identificación, sino acciones que se ponen en juego en el ejercicio de roles.

Por esto tiene tanta importancia la clasificación que hace de las etapas evolutivas del proceso de individuación del sujeto humano.

En cada uno de ellos hay una puesta de desempeño de roles específicos. El infante y la madre intercambian roles, acciones que van configurando modalizaciones de relación entre el infans y su primer Otro.

Y a partir de este proceso de separación y diferenciación del sujeto infante con la Madre, Moreno articula las técnicas principales de que se vale el psicodrama.

El doble, el espejo y la inversión de roles corresponden, como técnicas a diferentes momentos de vinculación entre el sujeto y el Otro. Correspondencia de estructura que fundamenta la instrumentación de uno u otro recurso, en la dirección.

El filósofo de la creación

“Si el siglo XIX buscó el mínimo común denominador de la humanidad, el inconciente, el siglo XX descubrió o redescubrió su máximo denominador común: la espontaneidad y la creatividad’. Moreno redimensiona la cuestión delazaral relacionarla con lade espontaneidad. “’Siempre creí en el principio de la espontaneidad como el arma más poderosa del hombre creador.”

Y no es casual que este factor, el azar, constituya una de las preocupaciones más vigentes de la ciencia, la política, la economía y la tecnología hoy en el mundo.

El azar, variable que muerde” como urgencia en el pensamiento filosófico-científico contemporáneo, es efecto de lo que escapa a la posibilidad de representación; pulsión de creación o de muerte de los aconteceres sociales e históricos; descompensación de los actuales regímenes de legalidad de la economía política; agujeros negros de la cosmología; caos disipante en la teoría físico-química; falla autónoma de la tecnologización.

Caos y creación siempre en vinculación

La teoría de Moreno constituye toda una pragmática. Moreno sustituye la anamnesis por el acto, la interpretación por la experimentación. Da cuenta también de toda una dimensión estética, que recupera lailusión de las apariencias, como lo han hechodurante siglos el arte, la poesía, el teatro.

“Toda figura de] ser desaparece por sí misma en el parecer, y ser y parecer se hunden en una risa. Este es el último teatro. El teatro de la improvisación fue el desencadenamiento de la apariencia y esta apariencia es el desencadenamiento de la vida” (Moreno: Psicoterapia de grupo y Psicodrama).

Una de las aristas más fecundas de su pensamiento es la categoría de encuentro y su relación con conceptualizaciones tales como la de tele y la de momento, y con la idea de TIEMPO que éstas involucran.

Según Moreno, Bergson se aproximó al problema más que cualquiera de los filósofos modernos.

En las ideas de tiempo y de instante bergsonianas, encontramos la categoría de acontecimiento como tiempo puro. A esto lo llama “momento”. Hay en esta ¡dea, una lógica de tiempo “subjetivo”, no cronológico, una temporalidad del instante.

Se trata, ni más ni menos, que de la temporalidad del inconciente, pulsación inconciente que sólo se manifiesta en un tiempo “vertiginoso” de futuro anterior (Lacan).

Hoy podemos articular estas elaboraciones con su teoría de la espontaneidad.

Esta rompe con la noción de conservación de energía dominante en las ciencias de su época, influyente, inclusive, en el modelo energético en el que Freud se apoya para construir su concepto de repetición. “Nos vemos obligados a distinguir dos clases de energía: una regida por el principio de conservación y otra que escapa a éste” (Moreno).

La espontaneidad no es un depósito energético, sino que emerge y se gasta de una sola vez, debe emerger para ser gastada y debe ser gastada para dar lugar a otro impulso o energía. Subyace en Moreno una apuesta a otro modelo, a otro régimen de circulación y producción deseante: como diría Pichón Riviére, Moreno apuesta a la creatividad, no a la repetición. Mas bien a lo irrepetible.

Crítica del modelo estructural de la libido. A Moreno no le interesa la idea de libido como flujo aprisionado en una estructura gramatical, capturado en un orden significante limitado a escaso intercambios, sino que restaura su condición de potencial desbordante, de virtualidad creativa. Recuperación del inconciente en su dimensión productiva.

Se advierte en su obra la anticipación de una polémica de las ideas hoy de suma vigencia, entre estructura-acontecimiento, entre repetición-creatividad.

En su noción de encuentro se concentra toda su perspectiva filosófica de la creación.

Porque encuentro es, primordialmente, choque, ruptura, con el otro (Encuentro deriva de “estar en contra”).

No hay encuentro de totalidades que coinciden,no hay adecuación posible entre sujeto y objeto, hay “lucha entre espíritus”, confrontación productiva, efecto de deseo cuando éste se pone en juego en el encuentro humano.

El psicodramatista

El psicodrama es, según Moreno una praxis que busca la “verdad” del inconciente mediante métodos dramáticos.

El psicodrama supone toda una dimensión de la expresión: es el orden de la composición expresiva, no de la interpretación significativa. Lo expresivo es anterior aquí al sentido.

El artista hace “marca”, no significación.

Como dice Lorenz, los peces de coral son“carteles”, es decir, lo expresivo, anterior incluso, a estructuras biológicas.

El psicodrama supone un territorio delimitado. Escenarios escalonados, ritualización de una praxis, encuadre del dispositivo que determina los efectos del mismo; territorio, marca, espacio, ceremonia “dramática”. Como lo es el teatro, como condición de su producción.

El psicodrama es una terapéutica que intenta llevar alsujeto a ser artífice de su propio texto, descubrir su propia verdad.

A partir del teatro de la improvisación, Moreno descubre que el verdadero símbolo de¡ teatro terapéutico es el hogarprivado. “Aquí surge el teatro en su másprofundo sentido, porque los secretos mejor guardados se resisten violentamente a ser tocados y expuestos. Es la primer casa, completamente privada, el lugar donde comienza y termina la vida, la casi del nacimiento y la casa de la muerte, lacasa de las más íntimas relaciones interpersonales, la que se convierte enescenario y telón de fondo… Los actores de la escena terapéutica son los habitantes del hogar- privado” Moreno: Psicodrama).

El psicodrama, como el juego, como el objeto transicional del que habla Winnicott, es, ante todo, condición de ficción en un espacio.

La vida, para Moreno, es un escenario, como puro acontecimiento: allí acontece la vida, la muerte, la locura, las pasiones.

La espontaneidad apunta al margen de disponibilidad al juego, entendiendo a éste no sólo como epifenómeno qué actúa y refuerza los fines biológicos y/o sociales, sino corno fenómeno su¡-géneris. “El psicodrama surgió a partir del juego”.

El psicodrama se originaa partir del teatro de la improvisación de los principios que del mismo ya estaba elaborando Stanislavsky.

Es decir, es, básicamente un dispositivo clínico de creación.

Es a partir del juego, de su productividad imaginante, pero sobre todo, espacio de ENCARNACIÓN.

Es la encarnación (devenir carne, hacerse cuerpo y texto dramático).

En esta “otra escena” de ficción, lo que produce el efecto de convocatoria a otras “voces”, a otros “cuerpos” que “toman” a los actores en la escena.

Espacio organizador de lo imaginario, donde la locura, es decir, ese margen de confusión entre lo real y lo imaginario, se estructura con coherencia, porque el espacio de la ficción supone de por sí unaconvención: la de la creencia, la del artificio, lade la apariencia. Fórmula de la creación: atravesamiento del plano de lo concreto, producción ¡maginante de una otra dimensión.

Hablamos de la dimensión del juego, de ese resto de “locura” que tienen lascreencias, los mitos, las artes.

Hablamos de la dimensión del fort-da, pero no reduciéndolo a una reinscripción significante. El famoso juego del fort-da, del que nos habla Freud, matriz de todo juego, es mucho más que eso: es una escena plena, una acción que se desarrolla entre cuerpos y objetos, entre sujetos presentes y ausentes.

En ese movimiento tan simple que liga al niño con su carretel a través de los barrotes de su cuna hay todo un acontecer experiencial: no solamente la articulación significante que acompaña al movimiento, no es solamente la mirada como registro que pone de relieve laoposición presencia- ausencia: enese impulso, en ese ritmo, en esa caída, en ese deslizamiento, en ese ejercicio de la inercia y la gravedad de un objeto, ya se están inscribiendo las posibles y las no posibles movilizaciones en que el sujeto infante se vinculará no sólo con el Otro, sino, por sobre todo, con Lo Otro.

No hay curación sin creatividad, y no hay creatividad sin espontaneidad.

Así como en la evolución de la tragedia griega, el protagonista surge del coro y cobra hegemonía por sobre el mismo (conTespis y Esquilo) en psicodrama, el protagonista “emerge” del público como portador de un fragmento de la multiplicidad de subjetividades deseantes.

Varias son las correlaciones entre las formas del arte y el dispositivo psicodramático.

Moreno rescata, por sobre todo, el espíritu dionisíaco de la producción dramática. “La improvisación (impromptu) noes un sustituto del teatro, sino una forma artística independiente. El nombre de “Teatro”que se le ha asociado, hadado lugar a analogías erróneas. Los historiadores del teatro han enseñado durante doscientos años que las obras dionisíacas improvisadas (Indias, griegas y europeas), fueron las precursoras del teatro dogmático, del drama; que la forma caótica “inferior” fue luego reemplazada por el teatro apolíneo “superior”.

Es por esta misma valorización de la dimensión dionisíaca del teatro y del arte, que Moreno concibe la catarsis como catarsis de integración, por un lado, del protagonista, y por otro, como catarsis de integración en las líneas de conexión colectivas.

En cuanto a este polémico y mal comprendido concepto de la obra moreniana, catarsis, acotemos que en la misma hay una clara distinción entre el fenómeno de la catarsis integradora de la abreacción.

La catarsis de integración es efecto del estado de espontaneidad creadora. “En el curso de su enfermedad ha dedicado una gran cantidad de energía propia a las imágenes oníricas de su padre, su madre, su mujer y sus hijos, así como a ciertas imágenes que llevan en su interior una existencia propia: sus fantasías y alucinaciones. Gastó en ellas una gran parte de su espontaneidad, sufuerza y su productividad… seha vuelto pobre, débil, enfermo. Y ahora el psicodrarna … le devuelve todo lo qué él había vinculado alas creaciones enajenadas de su espíritu … cuando encarna las personas de sus alucinaciones, no sólo pierden éstas su poder y su magia sobre él, sino que recobra sus fuerzas para sí mismo…” ¿Qué es lo que se integra aquí? Un capítulo censurado de la historia del sujeto, su inconciente, para que la cadena deseante, obturada en la fijeza de la fantasmatización, pueda seguir circulando y produciendo.

Somos hablados hasta que pasarnos al escenario y encarnamos, improvisamos los libretos que desconocemos. El libreto del Otro, cercenado como taldel acontecimiento de nuestra historia, es recreado, transformado, violentado, multiplicado en versiones plurales en una catarsis de integración, yluego, en la catarsis de grupo.

En Moreno es claro que no se puede jugar a medias. “Si se juega, se juega a fondo. Para jugar bien hay que apasionarse. Para apasionarse hay que salir del mundo de lo concreto. Salir del mundo de lo concreto es introducirse en el mundo de la locura. De la locura hay que aprender a entrar y salir.

Sin introducirse en el mundo de la locura no hay creatividad.

Sin creatividad uno se burocratiza, se tornan hombres concretos. Repite las palabras del OTRO (e. Pavlovsky: Espacios y creatividad).

Bibliografía consultada

BOUDILLARD, J: Cultura y simulacros (Ed. Paidós)

DE BRASI, J. CARLOS: Subjetividad, grupalidad, identificaciones (Ed. Búsqueda Grupo Cero) Seminarios Centro de Psicodrama Psicoanalítico Grupal (Fichas mimeografiadas)

FERNÁNDEZ, ANA MARÍA: El campo grupal (Ed. Nueva Visión)

DELEUZE, G Y GUATTARI, F: Mil Mesetas (Ed. Júcar)

LACAN, J: Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis (Ed.Siglo XXI)

LOURAU, E: El análisis institucional (Ed. Amorrortu)

NIETZCHE, F: El origen de la tragedia (Ed. Poseidón)

MORENO, J. L.: Psicodrama (Ed. Hormé) Fundamentos de la sociometría (Ed. Paidós). Psicoterapia de grupos y psicodrama (Fondo de Cultura Económica)

PAVLOVSKY, E. KESSELMAN, H: Espacios y creatividad (Ed. Búsqueda)

PAVLOVSKY, C: La estética molecular de la escena en “Lo Grupal 8” (Ed. Búsqueda)

SAIDON, O: KAMKHAGI, V. R.: Psicodrama y proceso creador, Lo Grupal 4 (Ed. Búsqueda)

SAIDON, O: Seminarios sobre clínica ampliada (Centro de Psicodrama Psicoanalítico Grupal)

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